torsdag, juli 18, 2013

Protesto

La protesta pasaba y yo lloraba. Era yo, era el gas lacrimógeno, era la desesperación del encierro y del silencio, cuando afuera todos gritaban, todos estaban unidos, invencibles, no se rendían ante nada yo estaba otra vez sola te buscaba en todas partes y volver a esta ciudad me devuelve al romanticismo de pensar que me esperas o me extrañas, de que me piensas y me escribes.

Dentro de mí se esparcía una tristeza gris y nublada, Lima rajándome. Tanta distancia delnate de mí, tanto desorden tan bien estructurado en mi pelo recogido, tantos disparos al aire en mi caos emocional, mi sonrisa y de pronto la protesta. 

Un caos dentro de otro.

Lima me sitúa en la posición del extrañar y no poder decirlo; del ser extraño y no poder decirlo; del llevar la protesta dentro y esconderme en una tienda y llorar, gener miedo de ser herida, Lima me vuelve vulnerbale. Me encierra en algo. En la neblina, en su humedad, en la manera limeña, en la cerveza barata, en mi habitación de mi niñez y adolescencia y yo soy la misma, todo es lo mismo, pero si abro la boca salen otras palabras que van cambiándolo todo.

Estoy harta de esta melancolía tan bien llevada, esta distncia tan medida, este deseo tan vestido, esta apatía tan pública y este dolor tan medicado de vez en cuando.

Vivo resignada a parámetros y a silencios, a no querer llevar las cosas al extremo, esclava de mi sonrisa, protegida en la venía, la firma, el discurso. Reprimo entre las manos esas hormigas que paseaban por tu casa y que ahora me devoran, me arrestan y me detienen las ganas que quieren arrojar la molotov e izar la bandera roja, te quiero (o no) el puño en alto, corazón en mano y mi grito desgarrando mi garganta y rompiendo tus oídos,  exigiendo saber, exigiendo el proceso limpio, las reglas claras, no corrompas mis emociones y si no hay solución no iré a huelga porque de nada sirve morirse de hambre, o dejar caer los brazos, refugiarse en una iglesia o sentarse en la calle para que te des cuenta, si no hay solucion te incendiaré y escucharé como arde tu corazón explotando como maíz y quemando tus latidos indescifrables.

Quiero salir a protestar, nací radical, usé botas y pateaba muros, escapé protestando y todo esto unido que llevo dentro jamás será vencido, mis palabras no se rinden, carajo.

Aún con la mordaza hiriendo mis comisuras y con el corazón apuntado por el cañón de un tanque, escribo.